Resiliencia

  • K2_CUSTOM_UPDATE 28/10/2016

 El vivir es un arte, bajo la perspectiva de encontrar la belleza en todo lo que se hace, se siente y se experimenta. La vida está constituida por un sinfín de eventos que son interpretados por quien los vive, es responsabilidad de cada individuo dar significado a lo que su vida le presenta.


Así pues lo que para alguien puede ser agradable para otro puede ser desagradable, para lo que uno interpreta como alegría otro puede interpretarlo como tristeza y así con todos y cada uno de los eventos.
Estas interpretaciones de la vida presente tienen mucho de referencia en la vida pasada, las experiencias guardadas en la memoria hacen frente a situaciones similares experimentadas en el aquí y el ahora. Es inteligencia de cada persona el cómo utilizar dicha memoria.

 Por ejemplo, una persona que ha sido asaltada en una calle por la que transita para ir a su trabajo, podría decidir “nunca más” pasar por ahí, mientras que otra podría decidir pasar nuevamente acompañada, tomar medidas precautorias sobre quiénes están por ese rumbo, llevar un objeto de defensa como el gas lacrimógeno o simplemente comprender que estuvo en el lugar y momento indicado para otro, más fue un evento que antes en su diario caminar por esa calle no había ocurrido.


O bien, cuando una chica ha sido engañada por su novio con su mejor amiga y decide no tener novios “nunca más”, o no presentarle a sus novios a su mejor amiga. Esto mientras otra persona puede interpretar que el chico que era su novio poseía características que favorecieron el suceso, que ella eligió como amiga a alguien que no tenía una escala de valores similares a los suyos donde la lealtad fuese importante, o simplemente que el interés que él tenía en ella desapareció.


Cuando una persona tiene la capacidad de enfrentar las dificultades, problemas, traumas que se le presenten aceptando las consecuencias que se manifiesten y respondiendo con amor (conciencia plena de la individualidad de cada ser, comprendiendo su esencia y propia escala de valores), entonces se habla de resiliencia.


La resiliencia es la capacidad que tienen todas las personas de abordar un evento difícil, vivirlo, resolverlo y tomar un aprendizaje dignificante de ello. El tema en cuestión ha sido tomado de la ingeniería donde se hace referencia a la cantidad de energía que toma un objeto al momento del impacto justo antes de romperse, y ha sido aplicado ya a diversos ámbitos como lo son la ecología, la sociología y la psicología.
En la ecología la resiliencia refriere al conjunto de organismos que pueden enfrentar los cambios inesperados en el medio sin alterar la forma en la que interactúan con él. Es decir, continúan viviendo en el medio sin dañarlo y se adaptan de una forma equilibrada tanto para el ecosistema como para ellos mismos.


Bajo este concepto, la resiliencia podría ser igual a tener dificultades en el trabajo inesperadamente y continuar trabajando sin perjudicar la calidad del mismo ni el bienestar personal.
Como se mencionó la resiliencia es una capacidad, como tal, se inicia su desarrollo en la infancia y puede ser aprendida. Sin embargo, depende mucho de las capacidades personales de cada individuo y la forma que elige de enfrentar la vida.


Para la ecología un ecosistema con buena resiliencia es el que contiene una gran cantidad de especies y esa misma diversidad es lo que le permite sobrellevar las diversas alteraciones que puedan surgir en el ambiente. Interesante resaltar que los serse humanos vivimos también en un ecosistema y si no de diversas especies, sí con personalidades diferentes.


He aquí la gran capacidad de una persona resiliente, es quién podrá comprender que entre más individualidad posean los hombres y mujeres mayor capacidad de crecimiento tendrá el medio en el que se desenvuelve, de igual forma la variedad de personalidades, idiosincrasias y demás. Quien no ha desarrollado la resiliencia puede ver esto como algo negativo o en contra del bienestar.
Ser resiliente es de acuerdo a Victor Frankl como la capacidad de afrontar el sufrimiento, reconstruirse y no perder la capacidad de amar, de luchar, de resistir, no es una destreza que hay que dominar, sino una realidad que hay que descubrir, que hay que desplegar.


Afrontar es ser responsable del sufrimiento, consciente de que sufrir ha sido la propia elección y comprendiendo amorosamente que la historia de vida poseída hace permeable dicho sentir, es responsabilizarse de lo que se hace, se dice, se piensa, se cree; mientras que enfrentar es sólo como se dice vulgarmente agarrar al toro por los cuernos, no obstante, suele tomarse al toro por los cuernos sin conciencia de lo que puede suceder, como una forma de hacerle frente a lo que ocurre. No se trata de dar la cara y hacer algo para enfrentar el sufrimiento, problema, dificultad, reto… sino, tomar conciencia y responsabilizarse de lo que se hace, tomar la decisión con calma, en paz y sapiente de lo que puede ocurrir o dejar de ocurrir. Asumir, apropiarse y apoderarse del sufrimiento y dar un nuevo significado, resignificar el sufrimiento.


Reconstruirse, es aceptar el momento desagradable (sufrimiento, dolor, dificultad, problema, estrés, enfermedad, catástrofe) como parte de la vida personal y crecer a través del él. Ello implica abandonar el dolor y el sufrimiento para acomodar el evento vivido en la vida y darle un nuevo sentido, un sentido positivo. Afrontar y reconstruir, no es pelear y evitar, es resolver y aceptar.


Mantener la capacidad de amar, de luchar, de resistir a pesar del dolor vivido, es descubrir en paz y armonía espiritual qué la experiencia dolosa estuvo y se ha ido, no continua y si continua es porque así lo he decidido, lo decido. Mantener la capacidad de amar implica continuar con la disposición y apertura a conocer, a vivir, a sentir; encerrarse en sí mismo sería una forma de protección que no implicaría resiliencia sino evasión.


Como se dijo, la resiliencia es una capacidad del ser humano, todos la poseen más no todos la han desarrollado y siempre existe oportunidad para hacerlo.
Según Michel Manciaux, existen personas que al enfrentarse a un trauma o una desgracia permiten que éstas los superen, pero hay otras que no lo permiten y que consiguen continuar con su vida sin problemas. Explica que muchas llevan esta actitud a un nivel superior y transforman ese trauma en algo positivo; es decir que ese problema les ayuda a desarrollar recursos para sobrevivir que creían no poseer.
Vulgarmente se puede resumir la resiliencia como encontrar lo positivo en lo negativo o desagradable, pero ello implica una sana idea del evento y del todo que permita amar y ser amado en plenitud.

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